Lo real, la ficción y la verosimilitud
Lo real
Es una narración seria, y en ocasiones hasta trágica, de la realidad. El argumento de este tipo de cuento parte de la observación directa que el escritor hace de su entorno: tradiciones, costumbres, paisajes, pueblos, etc., y que refleja en su obra con verosimilitud, es decir, con apariencia de verdad.
La Ficción
Es la capacidad de imaginación que tenemos para expresar con palabras hechos fingidos e inventados donde los personajes forman parte de la historia creada.
La ficción literaria es la que expresa una historia con la imaginación propia del autor, cada autor tiene su propio estilo y por lo regular maneja un estilo de ficción propio y un lenguaje peculiar que es identificado por los lectores en tal o cual obra.
La ficción literaria busca la manera de que los lectores comprendan la trama atendiendo a diversos factores dentro de la historia, esto es comparando características de profundidad y psicológicas, así como el desarrollo de la narrativa.
A veces suele confundirse la ficción literaria con la ficción popular, ésta resulta más sencilla de entender por algunas características propias, por ejemplo, que refieren las historias más a lo que es el romance, el amor, horrores o misterios.
En cambio, en la ficción literaria las obras presentadas son novelas cortas o cuentos, los títulos de las historias son menos obvios, no mencionan directamente características del tema y su lenguaje es más complicado y formal.
La Verosimilitud
La verosimilitud es una falacia, ya que es una mentira con apariencia de verdad.
La verosimilitud puede confundirse con el realismo, pero recordemos que el realismo, a diferencia de la verosimilitud, es la fiel representación de la realidad.
De acuerdo con la época en que vivamos y a la época en que se escriba una historia y otras características del entorno de cada lector puede aplicarse la verosimilitud o la realidad de un texto.
Por ejemplo, hace un siglo no podríamos imaginarnos el uso de redes sociales, si en siglos pasados en una obra literaria se hubiese hablado de las redes sociales en una obra literaria habría sido un hecho verosímil, pero en la actualidad es algo creíble.
La verosimilitud tiene gran importancia en la historia que expone el autor, pues depende de cómo la escriba va a lograr que el lector se interese por lo que se le está contando, aunque esto sea una falacia.
En el desarrollo de la obra literaria, el autor tomará en cuenta el contexto para desarrollar la historia tomando en cuenta otras características del entorno y del mundo real para hacer creer al lector que los hechos narrados realmente podrían tener cabida en lo real, para que el receptor se sienta partícipe de la historia imaginándose que los hechos suceden en su lugar de residencia, en otra época o incluso en otro planeta, cuando se planea la verosimilitud de manera muy creíble puede lograrse una gran conexión entre el lector y la historia o incluso con los personajes.
Aspectos importantes para lograr la verosimilitud
Debemos tomar en cuenta que el contexto de la historia sea creíble, esto es, que los escenarios en los que sucede la acción tengan que ver con lo que se narra, por ejemplo si hablamos de un grupo de personas ilegales que cruzan la frontera pero que se pierden en el desierto debemos tomar en cuenta las condiciones climáticas del lugar, la fauna y flora que habitan ahí, la escasez de agua, etc. Por ello, al pensar en escribir una historia, debemos conocer acerca del tema y el entorno que vamos a describir, y si no lo conocemos tenemos la obligación de documentarnos.
Por otra parte, debemos poner especial atención en los personajes, ya que éstos intervienen en la historia para dar vida a la trama y convencer a los lectores que lo que se está narrando es real. Por ello es importante tomar en cuenta todas las características importantes de cada personaje, edad, carácter, las acciones que realizará y los elementos que utilizará para dar vida a la historia.
Por ejemplo, si se habla de una historia de la revolución, no será posible mencionar que algún personaje portaba armas sofisticadas que no existían en esa época.
Por otra parte, los diálogos que integremos en la historia deben tener credibilidad. Que su forma de hablar sea lo más real posible a su personaje, por ejemplo, si en nuestra historia habla un siervo de Dios, su lenguaje será formal y tratará con mucho tacto las situaciones que tenga que resolver con las personas de su entorno, por ejemplo, en una confesión de alguno de sus feligreses. Al contrario de una persona que no tenga ningún estudio y que por ejemplo se haya criado en un lugar apartado del país donde no haya tenido oportunidad de aprender a leer y escribir y tenga poca socialización con otras personas.
Hay que tomar en cuenta y pensar detenidamente lo que exclusivamente tiene que decir cada personaje, evitar diálogos de relleno que puedan afectar la verosimilitud de la historia.
De igual manera, como todos los elementos anteriormente mencionados, tendrán que resultar creíbles las acciones que realicen los personajes de la historia, especialmente los principales y secundarios, por supuesto que los incidentales también tienen un papel importante.
Las acciones deben estar bien pensadas para que aborden de manera adecuada la temática de la historia y mantengan al lector inmerso en la misma.
Las acciones del personaje dependerán de la historia y la trama y por supuesto del carácter de los personajes, debe ajustarse todo para que la historia sea verosímil pero que haga creer al lector en que hay una realidad en lo que lee e imagina.
Mientras el escritor haga creer al lector lo que dice la historia se respetará el pacto de ficción, que no es otra cosa que el compromiso del lector a creer lo que el escritor cuenta, siempre que al crear la historia respete la coherencia de lo que narra.