El narrador

La importancia del narrador

Quien habla en el cuento o novela no es el escritor, sino EL NARRADOR

El discurso del narrador es el fundamento de la narración: sobre él se apoyan los monólogos y diálogos de los personajes. […]. El narrador puede contradecir a sus personajes o, por aquello de que «el que calla otorga», darles credibilidad. Puede permitirles que ellos sean también narradores o, al revés, convertirse él mismo en personaje. En cualquier caso, el narrador es la autoridad que hay que acatar. Si se parece al escritor es porque este, al delegarle la autoridad, le prestó su figura. El narrador es quien sostiene con sus palabras el cuerpo de su cuento. O dicho al revés: el cuento se apoya en el narrador que está ahí, en la misma dimensión imaginaria, y no en el mundo del escritor real (Anderson Imbert).

El narrador siempre tiene un punto de vista, pero narra lo que percibió con todos sus sentidos (ve, oye, huele, toca, etc.), por eso el término «punto de vista» es metafórico. La construcción de un cuento se entiende mejor si comenzamos por situar al narrador. Pues es fundamental saber desde qué «lugar» el narrador «vio» la acción, cuál era su perspectiva. El narrador afectará radicalmente al tono del cuento, a su atmósfera, a la tensión e, incluso, a las propias acciones; pues el narrador – desde su perspectiva – selecciona qué acciones o datos son importantes para su historia, cuándo y cómo contarlos. Tomamos como base los cuatro puntos de vista efectivos expuestos por Anderson Imbert en Teoría y técnica del cuento, donde N se refiere al narrador y P al personaje. Así:

El narrador es, en esencia, la voz textual que relata la historia. El autor delega la responsabilidad de narrar en un narrador ficticio, por lo que no puede haber narración sin narrador.

El discurso del narrador es el fundamento de la narración: sobre él se apoyan los monólogos y diálogos de los personajes. Monólogos, diálogos tienen sentido porque resolvemos dar crédito al mundo que el narrador postula, por inverosímil que ese mundo sea si lo examinamos con un criterio de la verdad que es lógico, extraestético. El narrador puede contradecir a sus personajes o, por aquello de que «el que calla otorga», darles credibilidad. Puede permitirles que ellos sean también narradores o, al revés, convertirse él mismo en personaje. En cualquier caso, el narrador es la autoridad que hay que acatar. Si se parece al escritor es porque éste, al delegarle la autoridad, le prestó su figura (Anderson Imbert).

Ahora bien, decir que vamos a utilizar un narrador en primera o tercera persona nos ayuda a reducir la elección narrativa, pero esto no quiere decir que nuestro narrador ya esté definido del todo, pues apenas hemos seleccionado el aspecto gramatical. Hay muchas cosas que son importantes para definir el narrador.

Enfoque y punto de vista

El punto de vista o focalización es la perspectiva tomada por el narrador para describir los
hechos.

NARRADOR EN PRIMERA PERSONA O INTRADIEGÉTICO: también llamado narrador interno, participa de la
historia como personaje, actúa, juzga y opina sobre los hechos acaecidos, lo que les otorga una
visión particular.
Narrador protagonista: el personaje que narra los hechos los ha vivido como eje central de los
mismos, cuenta su propia historia.
Narrador testigo: el personaje que narra los hechos ha sido espectador de los mismos, un personaje
secundario que asume el rol de narrar la historia adquiriendo una cierta distancia que le permite
ampliar los detalles al poder alejarse del protagonista.

NARRADOR EN TERCERA PERSONA O EXTRADIEGÉTICO: en la mayoría de los casos, este tipo de narrador no participa de la trama, y la relata desde fuera. Según el grado de conocimiento que alcancen sobre la historia se subdividen a su vez en:
Narrador omnisciente: quien escribe desde este punto de vista otorga plenos poderes al narrador: está en todas partes, puede verlo y saberlo todo.
Narrador observador: sigue el rastro de los personajes relatando únicamente lo que podría conocerse si alguien estuviese observando o grabando con una cámara de vídeo la escena, por esto, se suele llamar también «narrador cámara».

Sobre el narrador omnisciente, dice Anderson Imbert:
Es un autor con autoridad; impone su autoridad al lector (y este la acata pues reconoce
inmediatamente que la historia está vista a través de una mente
dominadora). Dice qué es lo que cada uno de los personajes o todos a la vez sienten piensan, quieren y hacen. También se refiere a acontecimientos que no han sido presenciados por ninguno de ellos. Selecciona libremente. Tan pronto habla del protagonista como de personajes menores. Gradúa las distancias. Nos da, telescópicamente, un vasto cuadro de la vida humana o, microscópicamente, una escena de concretísimos pormenores. Si se le antoja, va comentando con reflexiones propias todo lo que cuenta. Hace lo que quiere. Si quiere, presenta una situación de un modo objetivo sin colarse dentro de la conciencia de los personajes; o elige de la conciencia de los personajes sólo una tensión momentánea que le sirve para lograr un efecto especial; o examina las actividades de la conciencia del protagonista sin más concesión al entorno social que unos pocos diálogos y descripciones; o escenifica sucesos a la manera de un comediógrafo; o pronuncia discursos a la manera de un ensayista; o construye cámaras.

NARRADOR EN SEGUNDA PERSONA: este narrador es el menos utilizado por las dificultades que entraña mantener su ilusión a lo largo de toda la historia; sin embargo, resulta ser un punto de vista único porque se acerca más que ninguno al lector buscando su complicidad dirigiéndose constantemente a él y rebasando en ciertos casos la frontera entre lectura y lector para introducirlo en el relato como un personaje más

CASOS ESPECIALES: existen casos en los que el escritor juega con su narrador, dotándolo de características o matices que lo hacen diferente a lo común. Por ejemplo:
Narración epistolar: la narración se construye en base a un intercambio de cartas.
Narración coral: varios narradores se van alternando para relatar la historia.
Monólogo interior: los hechos se van desarrollando a través de los pensamientos o conversación mental del narrador.
Narrador matrioska: el narrador relata unos hechos que conoció a través de alguna otra fuente, como la historia de una abuela moribunda o la lectura de un diario, o lee la historia de una abuela moribunda plasmada por su nieto en un diario; también llamado doble narrador.

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