Marcial había caído en una rutina monótona, anclado al sofá y consumiendo programas de telebasura donde personajes efímeros analizaban a otros que solo conocían en casa durante la comida. Sus días se resumían en dormir, observar vidas ajenas sin significado y satisfacer sus necesidades básicas. La monotonía lo envolvía como una densa niebla, y sentía …