―¡Socorro! ―grité, pero mi voz se desvaneció en este agujero infernal, frío y desconocido en el que me encuentro, donde la oscuridad es tan densa que podía palparla. No tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí. Hace un instante estaba en la comodidad de mi hogar organizando los preparativos para hacer una paella …
