— Es desesperante— dijo él. —No te asomes más, se van a dar cuenta— advirtió Linda, mientras observaban con atención el panteón donde acababan de entrar tres hombres, mientras un cuarto se quedaba en la entrada en actitud vigilante. —Joder, llevan más de una hora, ¿qué estarán haciendo? Vaya mierda de impermeables que nos han …