La inmortalidad del alma


Viendo ayer la película “El médico” basada en la novela de Noah Gordon, Ibn Sina, a punto de morir, le pide a Jesse Been Benjamin, el protagonista principal de la película que cuando muera suba su cuerpo a una colina para que sea devorado por los buitres porque lo que importa es la inmortalidad del alma, el cuerpo no deja de ser un mero cascarón, diciéndole:

“No tenemos nada que temer, la muerte es un mero umbral que todos debemos cruzar hacia el silencio que hay tras el último latido, hay que dejarse llevar por el impulso del último aliento hacia la paz eterna”

Entenderlo puede proporcionarte una inmensa paz espiritual o una terrible angustia en caso contrario.

Si crees que tu alma forma parte del TODO te irás libre de equipaje y con la satisfacción de haber cumplido solo un pequeño ciclo de tu eterna existencia.

Si dudas te aferrarás al cascarón de tu cuerpo queriéndotelo llevar después de muerto, por si acaso. Buscarás desesperadamente placeres terrenales que apacigüen la terrible angustia que provoca dudar de nuestra inmortalidad.

Confórmate con que no caigas en el olvido de tus seres queridos, porque nadie está muerto mientras alguien le eche de menos. Tu espíritu puede vivir, en sus manos está que se mantenga vivo.