Los gritos volvieron a escucharse, esta vez tan desgarradores que parecieron surgir de la misma tierra. Eran aullidos de desesperación y sufrimiento que hicieron estremecer a los estudiantes de la clase de fotografía nocturna. El Caserón Soto del Henares, un edificio en ruinas devorado por la maleza y las leyendas, había sido elegido como escenario …