Vinos de Indicación Geográfica Protegida (IGP)

Las Indicaciones Geográficas Protegidas del Vino (IGP) son el paso intermedio a seguir antes de conseguir una Denominación de Origen. En este artículo explicamos qué requisitos son necesarios, cómo elaborar los caldos y dónde se localizan en España.

INDICACIONES GEOGRÁFICAS PROTEGIDAS DE ESPAÑA

La Unión Europea (UE) reconoce dos clases de vinos que están reglamentados: la Denominación de Origen (DO) y la Indicación Geográfica Protegida (IGP), siguiendo unos estándares comunes en el territorio. Si bien la DO (y la DOCa) es el grado más importante de calidad, la IGP ya exige determinadas condiciones previas que vamos a analizar, por una cuestión de calidad y origen del producto.

En primer lugar, el 85 % de las uvas tienen que proceder de la misma zona geográfica, aunque se podría utilizar eventualmente uva no autóctona o no reconocida como tal. Por otra parte, la calidad de los caldos tiene que atribuirse a un determinado territorio. En tercer lugar, la elaboración de los vinos tiene que realizarse en esa zona, puesto que no es válido tener la bodega fuera. Además, tienen que pertenecer a la variedad vitis vinifera o a otras especies del género vitis, ofreciendo un margen superior con respecto a la DO. En definitiva, lo que se busca es asegurar unos estándares de calidad que se atribuyen a un producto.

Sin embargo, en los últimos años se ha extendido el cultivo de la vid en otras zonas de España que tienen condiciones climatológicas favorables. Por esa razón, las autoridades han abierto la puerta a la creación de IGP para garantizar la calidad del producto.

IGP EN ESPAÑA

Las Indicaciones Geográficas Protegidas de los vinos en España son 41, que están repartidas por toda la geografía española de forma más o menos homogénea. Normalmente, son el paso necesario para poner en valor los caldos de una zona, bien en regiones con mucha tradición vitivinícola, bien en lugares en los que se potencia esta disciplina.

Andalucía es la comunidad con más IGP, un total de 16 distribuidas por todo el territorio. Son Altiplano de Sierra Nevada, Bailén, Cádiz, Córdoba, Cumbres del Guadalfeo, Desierto de Almería, Laderas del Genil, Laujar-Alpujarra, Los Palacios, Norte de Almería, Ribera del Andarax, Sierra Norte de Sevilla, Sierra Sur de Jaén, Estancias y los Filambres, Torreperogil y Villaviciosa de Córdoba

Quizás nos sorprenda saber que Illes Balears es el segundo territorio con más IGP, un total de 6. Estas son Ibiza, Formentera, Mallorca, Menorca, Illes Balears y Serra de Tramuntana-Costa Nord.

Aragón cuenta con 5 IGP. Estas son Bajo Aragón, Ribera del Gállego-Cinco Villas, Ribera del Jiloca, Valdejalón y Valle del Cinca.

Cantabria tiene 2 IGP, que coinciden, además, con las únicas zonas productoras que hay en la comunidad: Costa de Cantabria y Liébana.

Galicia tiene 3 IGP en zonas de producción tradicional, Betanzos, Barbanza e Iria y Val do Miño-Ourense.

Otras comunidades tienen una sola IGP en sus respectivos territorios. Este es el caso de Castilla y León (Castilla y León), Castilla-La Mancha (Castilla), Comunidad Valenciana(Castelló), Navarra (3 Riberas), Extremadura (Extremadura), La Rioja (Valles de Sadacia) y Región de Murcia (Campo de Cartagena y Murcia). Tenemos que destacar el caso de Ribera del Queiles, que abarca más de un territorio.

Al final, la IGP exige que se utilicen determinadas variedades de uva para producir grandes vinos, pero es un escalón por debajo de la DO.