El drama de buscar trabajo

No es un drama porque a uno le falte dinero o algo que hacer con su vida. Buscar trabajo es traumático porque es una especie de repetición del momento en que sufrimos  la  expulsión del paraíso infantil, donde supuestamente todo era para nosotros.

Digo supuestamente porque no se trata más que de una fantasía: creer que uno es quien colmaba todo el deseo de su mami.

Pero llega de pronto el discernimiento de que no somos tan especiales. Tenemos que trabajar para ello y lo peor, nunca más será gratis.

Y todas nuestras fórmulas infantiles para buscar atención y amor se repiten en la adultez de manera más o menos disimulada.

El gran problema es que todos tienen que enfrentarse a un personaje llamado entrevistador, que lejos de ser un juez neutral, posee su propia neurosis. Pasamos por alguien que ya estuvo en nuestro lugar y, en vez de compadecerse, suele auto-reivindicarse, desplazando el sadismo del que fue objeto hacia nosotros.

En el fondo, el entrevistador está midiendo  cosas  como: me cae bien o mal, me es útil o no, se someterá o me hará la cama. Pero en ningún caso nos evalúa con objetividad,  y  menos con amor.

¿Y qué nos queda al final? Empatía y Asertividad. Olvídate de que el mundo se adapte a tus prejuicios y gánate al entrevistador.

O sigue parado toda la vida…