Gestionar las expectativas

Todos tenemos continuamente expectativas por realizar, cuando se consigue unas, casi de inmediato surgen otras. Esto es así porque necesitamos estar ilusionados.

La ilusión es un componente básico que se repite en todas las personas que afrontan la vida con optimismo. Cuando nos ilusionamos nos sentimos bien, nos sentimos plenos y motivados. Nuestra mirada cambia. Nuestro estado emocional también. Nos sentimos entusiasmados y cargados de energía.

Pero para que esto se cumpla debemos gestionar nuestras expectativas adecuadamente. El secreto es encontrar un equilibrio adecuado entre, por una parte, las esperanzas y expectativas y, por otra, una realidad dura y difícil, se aplica en general a todas las situaciones en las que uno se plantea un objetivo.

Coincido con el psicólogo Richard  Hackman,  el  cual apunta tres aspectos a tener en cuenta en la gestión de expectativas:

  1. Esfuerzo en la cantidad necesaria para conseguirlas.
  2. Establecer una estrategia apropiadas a la tarea y a la situación.
  3. Tener talento, o dicho de otro modo, obtener el nivel de conocimiento y habilidades adecuados para el fin propuesto.