La Generación del Halago

Estamos criando una generación conocida como “La Generación del Halago”, producto de padres y maestros bienintencionados que, movidos por el deseo de favorecer la autoestima de los jóvenes, les ofrecieron constantes y exagerados halagos (para fortalecer su ego) a la vez que evitaban hacerles cualquier tipo de crítica (que podría dañar su frágil autoestima).

Un estudio realizado por la Universidad  Estatal  de  Ohio, en Estados Unidos, asegura que los niños que reciben muchos halagos tienen un ego “demasiado inflado”.

Los investigadores explican que el narcisismo que tienen estos niños puede perjudicar su vida tanto en la niñez como en la adultez ya que esta actitud tiene una serie de problemas psicológicos y sociales.

Los autores del estudio agregan que los niños  narcisistas se sienten superiores a los demás, creen que tienen derecho a privilegios y anhelan la constante admiración de los otros. Por otra parte, cuando estos menores no pueden obtener la admiración que quieren, pueden arremeter agresivamente con los demás.

El resultado, la mayoría de las veces, es lo contrario de lo que se buscaba: en lugar de convertirse en adultos con una elevada autoestima, los niños crecen con una personalidad inmadura y malcriada que cuando se al mercado laboral, tienen que estar recibiendo constantemente mimos y halagos por lo que hacen y, cuando se les critica, cogen una rabieta y hasta son capaces de dejar el trabajo.

Es un problema que afecta a todo el  mundo  occidental. Para las generaciones anteriores, muchos de cuyos integrantes nos educamos con algún que otro coscorrón, el fenómeno  de los malcriados recién llegados constituye un problema.

Ahora tenemos una fuerza de trabajo que necesita que le estén dando ánimo constantemente y que no soporta la crítica. Lo que no es precisamente una buena receta para el éxito en los negocios, donde es fundamental la capacidad de asumir retos, ser persistente y ser capaz de admitir y corregir los propios errores.