La voz de la mujer provoca agotamiento en el cerebro masculino

No es un informe nuevo, pero estos días ha vuelto a salir a la luz, e incluso un periódico español -y no ha sido el único en Europa- lo ha publicado como noticia: «La voz de la mujer provoca agotamiento en el cerebro  masculino.  Pues nada, no se hable más. Ahora ya sabemos cuál es la respuesta a esa pregunta que siempre se queda flotando en el aire:

¿Por qué no me escuchas? Resulta que los hombres no lo hacen aposta. ¡Tienen un impedimento fisiológico! Eso asegura el investigador Michael Hunter, del departamento de psiquiatría de la Universidad de Sheffield (Gran Bretaña), que pretende dar aval científico a la queja universal femenina por excelencia. Este profesor llevó a cabo un estudio con  12 varones sometidos a escuchar durante  un  periodo  de tiempo un único sonido: una voz de mujer. Mediante técnicas de resonancia magnética observó que toda el área auditiva de su cerebro resultaba invadida, hasta que se colapsaba y entraba  en fase de desconexión.

Esa mente ya no era capaz de captar nada. Fin de la comunicación. Lo curioso es que no ocurre así a la inversa. La voz masculina solo alcanza una parte del sector subtalámico de la mente de las mujeres y además carece de los matices y las frecuencias que provocan tal cortocircuito.

Por si fuera poco, hay otra característica de nuestra habla que lo complica aún más: nosotras lo hacemos de  forma  circular y ellos, de manera directa. Vamos, que hay que ir al grano y rápido antes de que les dé el patatús. Eso  sí,  un disparo verbal a diana tendría la ventaja  de  que  podríamos salir de una estadística internauta que también se las trae: el 77% de mujeres espera que el hombre  que  tienen  aliado sepa cuando algo les ha molestado, a pesar de asegurar reiteradamente: No me pasa nada.

Pues me atrevo a sugerir al profesor inglés que  lleve  a cabo su experimento con otro tipo de hombres. Los que nos encantan a las mujeres porque ‘saben escuchamos. No penséis en metrosexuales ni hipersexuales, no tienen etiqueta.

También son de Marte, pero saben entrar en la esfera de Venus sin avasallar. Son esos que han desarrollado con inteligencia su lado femenino dentro de su masculinidad. Nos comprenden porque son sensibles.

No temen a las mujeres fuertes, las respetan. Tampoco les desconcierta la vulnerabilidad emocional porque ellos también son capaces de expresar sus sentimientos. Y ¿lo mejor de todo? que la suma de todas esas cualidades los hace terriblemente ‘sexys.

Y todavía algunos no quieren enterarse.