¿Realmente sabemos que hacer para ser felices?

Hablando con unos buenos amigos sobre el post que  colgué sobre el modo de comportarse antes las adversidades, surgió el debate sobre  el  concepto  de  Felicidad,  estando todos de acuerdo que es un concepto amplio,  difuso  y subjetivo. Y si a eso le unimos nuestros escasos conocimientos de un plan adecuado para conseguirlo,  suele  suceder  que cada vez que hablamos de este referente universal,  se quede en una declaración de buenas intenciones, pero nada más.

Yo creo que la llave maestra está enfocar este Ideal es como el que construye una casa, es decir empezando por unos buenos cimientos:

  1. Anular por un lado lo que sabemos que nos hace tremendamente infelices.
  2. Conseguir una pauta de vida mentalmente saludable por otro.

En el primer caso nos complicamos  mucho  dejando  que los pensamientos negativos se instalen en nuestra mente en base a determinados supuestos  que  normalmente  resultan más falsos que un fuera de juego en un futbolín. Por lo tanto, estar alerta para ver cuando intentan “asaltarnos” y buscar una pauta para “expulsarlos” de nuestra mente es fundamental.

En cuanto a conseguir una pauta de vida mentalmente saludable, el secreto está en conseguir el mayor grado de satisfacción sobre como crecemos como personas, o dicho de otro modo nuestro “bienestar” personal.

El crecimiento personal es un magnífico medidor interno, puesto podemos comprobar como mejora nuestro bienestar a medida que vamos introduciendo rutinas positivas en nuestro comportamiento.

El ser humano necesita aprender porque esto le ayuda a mejorar y porque convierte en reto ese aprendizaje. Necesitamos pensar más en las cosas buenas que nos pasan y relacionarnos con otras personas y ser más conscientes de lo que hacemos.

De todo ello obtendremos la energía necesaria  para vivir de manera más inteligente. Y fruto de esa forma de actuar, nos será más sencillo enriquecernos con hábitos sanos,  alcanzar una vida con sentido y descubrir quienes somos.

Pero para pasar a la acción con este enfoque necesitamos energía y voluntad. Y no hay que tardar en hacerlo, no vale dejarlo para mañana. Hoy mismo hay que empezar a arrancar  de tu vida todo lo que te impida  ser  mejor  persona,  todo  lo que te limite, cambia los espacios tristes en los que te desenvuelvas por espacios alegres o con toques de alegría, cambia tu vida sedentaria por una vida donde el ejercicio físico te ayudará a estar más tonificado, piensa en todo lo que haces bien, celebra las buenas noticias, selecciona cuanto haces y cómo lo haces.

Al final, de todo ese proceso, que no tiene fin, podrás ver que no tendrás problemas en corregir lo que hayas hecho mal, que te rodearás de gente con la que te sientes a gusto y que habrás dotado de recursos positivos a tu existencia.

Solo aplicando esos buenos cimientos de controlar los pensamientos negativos y aumentar nuestro bienestar  podremos llegar a una plena satisfacción  con  la vida  o dicho de otro modo a SER FELICES.