Setenil de las Bodegas (Cádiz)

Setenil de las Bodegas, Cádiz

La geología y la arquitectura hicieron un pacto para moldear el trazado urbano de Setenil de las Bodegas, un pueblo en el que las casas se dan cabida tanto encima como debajo de la roca. Y el responsable es su incansable diseñador, el río Guadalporcún, que ha dejado su huella a su paso por la Sierra de Cádiz. Hubo un tiempo en el que el río era la calle principal de esta localidad gaditana, donde los vecinos limpiaban las ropas y se daban baños. A su manera lo sigue siendo, con las riberas del cauce aprovechadas por los habitantes para instalar sus hogares.

En este mágico escenario jalonado de tajos destaca la calle Cuevas del Sol, donde las casas comparten espacio con las terrazas de los bares que reposan al abrigo de la roca. En paralelo y al otro lado del río Trejo, en el callejón Cuevas de la Sombra, el cielo queda completamente cubierto bajo la roca. Ambos forman parte de un trazado de origen medieval almohade, que rezuma también en la fortaleza que corona Setenil de las Bodegas en lo alto de la angosta Calle Villa. Desde él, la piedra caliza que vertebra el terreno se abre paso hacia una de las mejores postales del pueblo: las casas de cal blanca, los olivos de fondo y una monumental torre del Homenaje junto a la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.