Costa de los Atunes (Cádiz)

Esta franja del litoral gaditano, que podríamos denominar la Costa de los Atunes se encuentra entre Tarifa y Chiclana donde la bravura del Atlántico y el pícaro viento de Levante son una constante.

En esta ruta vamos a desgranarla pasito a pasito, disfrutando de sus paisajes, de las aguas frías del océano, de los pueblos blancos que se asoman al pasar y de una gastronomía agradecida donde el atún rojo es el protagonista.

Mapa con todas las ubicaciones:
https://www.google.com/maps/d/edit?mid=1MnQbFmLyT6SqRj28ykG5XYTdRS4Gv2Q&usp=sharing

Tarifa

https://goo.gl/maps/yMBaYD4K93ZKnJ2n9

Esa idea de un pueblo de surfistas, de rastas y de campers aparcadas junto al mar, esa idea de una localidad cuyo peor enemigo se convirtió en su gran aliado para resistir esa pequeña locura que supone el viento de levante. Y sí, a Tarifa la pusieron en el mapa todos esos deportistas del movimiento hippie que acudían atraídos por sus olas, primero, y por su ambiente internacional después.

Pero también existe otra Tarifa, la de Guzmán el Bueno, cuyo castillo mira al horizonte, la de las plazoletas con vecinas sentadas en sillas de enea, la del mercado con sus puestos a rebosar de pescado, y la de esas confiterías donde los pasteles saben a herencia andalusí.

Un paseo por el casco urbano, dormir en un riad, unas tapas en El Lola o unas croquetas de chocos en El Ancla mirando al puerto, un mojito con vistas a la playa de Valdevaqueros y un baño en Punta Paloma os acercarán a la esencia del lugar.

Conjunto Arqueológico Baelo Claudia

https://goo.gl/maps/9yDdK14ghqDB9WND7

La antigua Roma te espera a sólo veinte kilómetros de Tarifa. Con un urbanismo bien conservado, el conjunto arqueológico de Baelo Claudia reúne los elementos de una ciudad romana clásica, con el valor añadido de tener una factoría de salazón.

En su centro de interpretación se pueden observar las rutas marítimas empleadas para trasladar las salazones y el apreciado ‘garum’ a otros asentamientos romanos. La basílica, el foro, los templos, las termas, los acueductos, el mercado… El viaje comienza en el siglo II a.C. y termina en el VII d.C., cuando este lugar fue abandonado.

Aledaña a estas ruinas se encuentra la playa de Bolonia, la joya de la corona gaditana. Elegida decenas de veces como la más bonita de ‘todo’, luce orgullosa una duna de 30 metros declarada Monumento Natural y unas aguas tan «frescas» y cristalinas que los peces acuden a saludar a la orilla. Disfrutarla en soledad, a primera hora, es capturar un instante mágico para toda la vida.

Zahara de los Atunes

https://goo.gl/maps/WMJxvZRmFLvYDY1U8

La línea de costa continúa hasta llegar a Zahara de los Atunes, un destino que ha sabido colocar la chincheta en el mapa turístico de los ‘imprescindibles’ sin perder naturalidad, con urbanizaciones en un segundo plano y un crecimiento pausado.

Por sus escasas calles caminan los turistas de siempre, aquellos que se enamoraron de sus playas hace décadas; los internacionales, que un día recalaron aquí y nunca quisieron marcharse (por sus chalets de lujo con vistas al mar los reconoceréis), y un creciente grupo de ‘vacacionistas’ que acude atraído por algún ranking.

En sus agendas ya están apuntados los mejores chiringuitos, las playas más vírgenes (la del pueblo, la de los Alemanes o la de Arroyo Cañuelo), las tapas de atún de la taberna del Campero y los guisos de Casa Juanito.

Barbate

 Preciosa estampa marina de Caños de Meca

https://goo.gl/maps/uaQRUm9XZvFKgUZn8

Barbate es la próxima parada en ruta, una localidad que se encuentra en una imparable rampa de despegue turístico. Atractivos no le faltan.

El ritmo urbano de sus calles, su mercado, su puerto pesquero y un animado paseo marítimo complementan una rica oferta gastronómica liderada por El Campero, donde su chef, Pepe Melero, continúa acariciando el paladar con una cocina honesta que sabe a mar.

Pero si hay algo que enamora al mismo nivel que la cocina es su entorno natural, bellísimo y salvaje. Al abrigo del Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate se sitúa la recoleta playa de la Yerbabuena, cuyas aguas parecen haberse contagiado del verde de los pinos que acompañan al visitante en el sendero del Acantilado. Esta ruta, que comienza en el arenal y termina en Caños de Meca, discurre durante casi seis kilómetros junto a acantilados que alcanzan cien metros de altura y que regalan preciosas estampas marinas.

Faro de Trafalgar

https://goo.gl/maps/SJoUkvCsMUZiaTbo9

El faro de Trafalgar espera al final de la senda anterior. Situado en un entorno que fue testigo mudo de la famosa batalla hispano-francesa de 1806, se yergue estilizado y orgulloso, siendo consciente de su importante función como guía y centinela. Construido en 1860, y con una linterna que se eleva a más de 30 metros, ha velado por la seguridad de las embarcaciones, poniéndolas sobre aviso de la peligrosidad de esta franja donde proliferan los arrecifes, las fuertes corrientes y los vientos intensos.

A ambos lados del faro, el paisaje y la atmósfera enamora a miles de turistas atraídos por las dunas móviles de Caños de Meca, con sus pinos semienterrados, los bares que alegran los días y las noches, sus ensenadas naturistas… Cuando la marea baja, se puede pasear por la orilla hasta la playa de Zahora, uno de esos puntos de la costa donde descubrir que existe vida rural a un paso del mar. Aquí se encuentra el Sajorami, uno de esos locales míticos que se ha puesto de moda para escuchar música en vivo y atrapar un ocaso cada día.

Vejer de la Frontera

https://goo.gl/maps/EPthnJLKvYazy59R8

El perfil blanco de Vejer sobre un cerro actúa como un imán cuando se circula por la carretera comarcal desde Caños de Meca.

Su muralla, sus molinos de viento, un campanario que sobresale… son sólo la antesala del dédalo de calles empinadas, patios con flores, casonas y plazoletas.

Reconocido como uno de ‘los pueblos más bonitos de España’, esta localidad se ha convertido en pocas décadas en una de las paradas básicas de la costa gaditana.

Conocer la historia de las cobijadas y hacer una visita nocturna deben formar parte de la agenda, además de probar los productos locales en el mercado de San Francisco y en restaurantes como Las Delicias o Marengo, comprar artesanía local y visitar su fachada costera: El Palmar.

El Palmar

https://goo.gl/maps/Yop6xdcmzBaqkG8m6

El éxito de El Palmar, una pedanía rural de Vejer, no ha sido cosa de un día ni de dos pero ya es imparable. Su principal baza: kilómetros de playas vírgenes de arena dorada y un buen número de establecimientos de restauración y ocio.

Su transformación de patito feo en cisne ha sucedido de forma paulatina: primero fueron los chiringuitos en la arena con música en directo, que regalaban noches infinitas, luego se sumaron más bares junto a la avenida principal, beach clubs con ínfulas, tiendas, academias de surf…

Este micromundo atrae a viajeros jóvenes con ganas de disfrutar, de descargar adrenalina practicando deportes acuáticos y de beberse las puestas de sol con un cóctel en la mano.

Sin embargo, esa locura frenética convive con la calma de los vecinos que viven allí todo el año y con esos otros bañistas que siempre acudieron a su playa y que siguen visitando restaurantes como Casa Juan, Casa Francisco, El Alférez, Venta Molina o El Morito.

Conil de la Frontera

https://goo.gl/maps/bSzNjrqcCVTzUMgz5

Elegir Conil como destino de vacaciones no es cuestión de modas sino de fidelidad. Es cierto que el pueblo se ha transformado, ha crecido en tamaño, en infraestructura hotelera y en oferta turística pero aquella sencillez que enamoraba a los visitantes en los años setenta sigue estando bajo esa piel que luce ahora.

Basta perderse por las callejuelas del barrio de Pescadores para descubrir patios con pozos, vecinas afanadas regando sus geranios y alegrías, y canturreos en cualquier cocina de donde sale ese reconocible aroma del ‘atún encebollao’ o de una ‘berza’.

Conil hay que vivirlo, de día en sus quince kilómetros de playas, y de noche en sus bares y discotecas. Sólo así se puede llegar a intuir la fidelidad de aquellos que repiten, un año tras otro, atraídos por su excelente oferta gastronómica y sus atardeceres de fuego. Restaurantes como El Roqueo, Casa Francisco, La Fontanilla, Bar Juan María y El Timón regalan al unísono esa magia en el cielo y en los fogones.

Chiclana

Playa de Sancti Petri

https://goo.gl/maps/P4skYbu4rXemPVERA

Camino de Chiclana haced una parada en el faro, donde comienza un bonito sendero que hilvana una decena de preciosas calas conileñas (muy codiciadas porque están protegidas del temible viento de levante) hasta finalizar en la playa de Roche. La amplitud de este último arenal se mantiene hasta llegar a Novo Sancti Petri, una urbanización turística de Chiclana al pie de la playa de la Barrosa.

En esta zona se pueden hacer tres visitas muy curiosas: El Cuartel del Mar, un antiguo cuartel de la guardia civil convertido en restaurante- chill out con vistas al mar; el viejo poblado almadrabero de Sancti Petri, donde el tiempo parece haberse detenido; y el castillo de Sancti Petri, una fortaleza del siglo XVIII situada sobre un islote, y que sigue envuelta en la leyenda…

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s