Solomillo Wellington

INGREDIENTES (4 personas)

  • Un solomillo de ternera de unos 400 gramos
  • Una placa de masa de hojaldre
  • 100 gramos de setas (podemos elegir las que queramos)
  • Una cebolla
  • Dos dientes de ajo
  • 120 mililitros de vino dulce
  • Una cucharadita de mostaza de Dijon
  • Diez lonchas de jamón
  • La yema de un huevo
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

PREPARACIÓN

  1. Lo primero que tenemos que preparar es la duxelle.
    Para ello picamos muy fino las setas, la cebolla y los ajos.
    Ponemos una sartén en el fuego al máximo, añadimos dos cucharadas de aceite y cuando esté caliente echamos la cebolla y una pizca de sal.
    Removemos, dejamos durante unos dos minutos y es el momento de echar los ajos y de volver a remover. Bajamos el fuego a medio-bajo y tapamos.
    Cocinamos hasta que la cebolla esté dorada. Añadimos las setas picadas, cocinamos unos minutos, vertemos el vino blanco y volvemos a subir el fuego al máximo.
    Tenemos que dejar que todo el líquido se evapore, ya que lo que queremos es el picadillo como si fuese una pasta.
    Reservamos.
  2. Es el momento de marcar el solomillo.
    Para ello primero retiramos el exceso de grasa de la pieza de carne, salpimentamos (menos sal que pimienta, ya que después va a ir con el jamón, que le aporta ya esa sal que necesitamos) y lo ponemos en una sartén caliente a la que le hemos añadido un par de cucharadas de aceite .
    Lo que queremos es que todas las partes de la carne queden doradas, pero va a seguir crudo por dentro.
    Reservamos.
  3. Disponemos un trozo de papel transparente en una superficie plana y vamos poniendo los trozos de jamón, una loncha al lado de otra. Colocamos el solomillo de ternera, que ya ha templado y al que le hemos untado la mostaza por toda su superficie, encima y envolvemos con el jamón. Por lo que tenemos que calcular para que el jamón pueda cubrir toda nuestra carne.
  4. Es el momento del hojaldre y de montar nuestro solomillo Wellington.
    Eso sí, antes vamos a precalentar el horno a 200º, para tenerlo listo en cuanto terminemos este paso. Una vez tengamos el horno encendido, vamos a seguir con el montaje final. Para ello ponemos primero la placa de hojaldre, untamos sobre ella la duxelle y ponemos en medio el solomillo envuelto en jamón.
    Y ahora se cierra de una forma muy sencilla: primero cogemos la parte del hojaldre que tenemos más cerca y tapamos el solomillo, hacemos lo mismo con la parte de enfrente y finalmente los dos lados, como si fuera un paquete.
    Le damos la vuelta, batimos la yema de huevo y con la ayuda de un pincel de cocina untamos por toda la superficie del hojaldre (así conseguimos un toque dorado durante el horneado).
    Por último, en este paso, le hacemos un pequeño corte en un lateral (donde no se vea), así evitamos que el hojaldre se llene de aire y se hinche.
  5. Metemos en el horno ya caliente y cocinamos durante unos 20 o 25 minutos (depende siempre del horno).
    Veremos que el solomillo Wellington está perfecto cuando el hojaldre haya adquirido ese tonto dorado que deseamos.
    Cuando esté listo, apagamos el horno, sacamos y dejamos reposar durante unos 15 minutos. Cortamos con un cuchillo de sierra unos trozos de unos tres centímetros y servimos.

Notas:

Cuando hablamos de solomillo Wellington lo normal es pensar que, por su nombre, estamos ante un plato de origen inglés. De hecho fue bautizado así en honor al primer duque de Wellington, Arthur Wellesley, que vivió el 18 de junio de 1815 uno de los mayores hitos de su vida: derrotar al ejército francés liderado por Napoleón Bonaparte en la célebre batalla de Waterloo.

Así, y dada la relevancia que tuvo en la época Arthur Wellesley, que llegó a ser Primer Ministro de Reino Unido, se decidió homenajearlo y darle el nombre de su ducado al típico solomillo envuelto en hojaldre, tal y como explica FoodReference. Pero a pesar de todo ello, su origen no es inglés, ya que estamos ante lo que posiblemente es un típico plato francés (aunque el uso de hojaldre para envolver otros alimentos también se utilizaba en otros lugares).

Pero el germen de ese solomillo Wellington está en el filet de boeuf en croûte francés. De hecho, ambas elaboraciones comparten la base de ingredientes más característicos de esta receta: hojaldre, solomillo de ternera y, en algunas ocasiones, champiñones o setas.

La duxelle, la base del solomillo Wellington. Es la base que vamos a utilizar para untar en la masa de hojaldre en la que se envuelve la carne.

Su preparación es muy sencilla: un picadillo a base de champiñones, chalotas y cebollas que previamente hemos picado muy finamente y que se saltean originalmente en una sartén con mantequilla. Como es costumbre en mis recetas he sustituido la mantequilla por nuestro maravilloso aceite de oliva.

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