
Ingredientes
- 6 huevos camperos Pazo de Vilane
- 2 patatas
- 1 cebolla
- 1 pimiento rojo
- Rodajas de calabacín
- Tomates cherry
- 1 cebolla roja
- Hojas de espinacas baby
- Hojas de albahaca fresca
- Queso de cabra en rulo
- Queso parmesano
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta
Elaboración
- Trocea la cebolla y ponla a dorar a fuego suave en el aceite de oliva virgen, en la misma olla en la que vas a cocinar todo.
- Mientras se va dorando, añade y remueve la calabaza pelada y en trozos, las zanahorias peladas y en ruedas, los puerros (sólo la parte blanca) troceados y lo último la patata, también pelada y troceada.
- En cuanto añadas la patata, echa ½ litro de agua (o un poco más, si te gusta la crema menos espesa), un chorrito de vino blanco y la sal.
- Ponlo a cocer. En cazuela normal serán unos 30-35 min.
- Mientras termina de hacerse, prepara un escabeche de setas. Rehoga los dos dientes de ajo en una sartén aparte, echa las setas o champiñones y una pizca de sal. Incorpora un chorrito de vinagre de manzana y otro de vino blanco (a partes iguales). Añade una hoja de laurel y el zumo de medio limón o de otro cítrico que te guste.
- Cocina a fuego vivo hasta que se evapore el alcohol. Si los champiñones no sueltan mucha agua y lo ves necesario, añade un pelín de agua y deja que todo reduzca.
- En una cacerola pequeña, cuece 1 o 2 huevos duros (depende de la cantidad de comensales). Una vez listos, enfríalos con agua, pélalos y pícalos.
- Una vez cocidos los ingredientes de la crema, pásala por la batidora hasta dejarla muy fina.
- Separa una yema de su clara y añádela (cuando la crema ya esté más templada).
- Incorpora también un chorrito de nata al gusto (depende de la textura que prefieras, más cremosa o más líquida que quieres que te quede).
- Pasa de nuevo todo por la batidora.
- Sirve en cuencos y decora con las pipas de los dos tipos (girasol y calabaza) y con el escabeche de setas o champiñones.
- Corona todo con el huevo cocido picado y añade pimienta (según tu gusto).
Notas
Hay platos que nacen con el objetivo de aprovechar lo que tenemos en la nevera y que, sin embargo, terminan robándole el protagonismo a cualquier otra elaboración por su sabor, presentación y belleza. La frittata italiana es una delicia gastronómica creada a partir de patata, cebolla, pimiento, calabacín, espinacas, tomate, queso y, por supuesto, unos buenos huevos camperos de gallinas criadas con amor, en libertad.
Su encanto está precisamente en la flexibilidad que permite la receta: puedes cambiar las verduras según la temporada, jugar con distintos quesos o añadir hierbas aromáticas hasta encontrar tu combinación favorita. Eso sí, hay algo que no puede faltar: una buena cocción del huevo, porque de ella depende que la frittata quede tierna por dentro y ligeramente dorada por fuera.
¡Coge la sartén por el mango y anímate a preparar esta obra maestra!









Por qué esta receta funciona
- La patata y la cebolla forman una cama suave y sabrosa que recuerda a nuestra querida tortilla de patata, pero con una preparación ligeramente diferente.
- El pimiento, el calabacín y los tomates cherry aportan color, jugosidad y diferentes matices de sabor, mientras que las espinacas y la albahaca añaden un toque de frescor a la receta.
- El queso de cabra es el rey de la cremosidad y nos regala un punto ácido que contrasta con la dulzura de las verduras. El parmesano, por su parte, nos ayuda a conseguir una superficie dorada y sabrosa al gratinarse.
- Los huevos camperos son los encargados de unir todos estos ingredientes y formar la estructura clásica de la frittata. Una cocción suave y controlada permite que el interior conserve una textura tierna y agradable.
Ingredientes y alternativas
- Los huevos camperos Pazo de Vilane son insustituibles, pues componen la base de esta receta. Necesitamos seis unidades para conseguir una frittata con suficiente cuerpo y un interior jugoso.
- La patata es la encargada de aportar consistencia y hacer que el plato resulte más completo nutricionalmente. Puedes utilizar una variedad adecuada para cocinar, procurando cortarla en trozos finos y de tamaño parecido.
- La combinación de cebolla, pimiento, calabacín y tomate cherry nos deleita con diferentes texturas y colores. Si no tienes alguna de estas verduras, puedes sustituirlas por berenjena, espárragos verdes, champiñones o cualquier otra que se te ocurra.
- El queso de cabra puede cambiarse por queso feta, mozzarella o un queso gallego untuoso si buscas un sabor más suave.
- El parmesano es perfecto para gratinar, aunque puedes utilizar en su lugar otro queso curado que funda y dore bien.
- La albahaca y las espinacas baby dan frescura al plato. También puedes usar rúcula, perejil o cebollino, dependiendo del resultado que quieras conseguir.
Pazo Tips para una frittata jugosa
- Saca los huevos de la nevera con antelación. Trabajarlos a temperatura ambiente facilita que se integren mejor con el resto de ingredientes, ayudándonos a conseguir una frittata más uniforme y esponjosa.
- No tengas prisa con la patata. Es uno de los ingredientes que más tiempo necesita. Cocínala a fuego medio y con la sartén parcialmente tapada para que quede tierna antes de añadir el resto de verduras.
- Elige un buen queso de cabra. Merece la pena utilizar un rulo de cabra de buena calidad, preferiblemente de quesería o al corte, y evitar los más industriales que vienen ya envasados. La diferencia de sabor y cremosidad se nota muchísimo en una receta tan sencilla.
- Añade las espinacas al final. No necesitan una cocción larga. Con el propio calor de las verduras será suficiente para que pierdan volumen sin quedar excesivamente hechas.
- Elige una sartén adecuada. Una sartén demasiado grande hará que la frittata quede muy fina y se seque antes de tiempo. Busca un tamaño que permita que la mezcla tenga cierto grosor.
- No esperes a verla completamente cuajada para sacarla del horno. Retírala cuando el centro todavía tenga un ligero movimiento: con el calor residual terminará de hacerse y quedará mucho más cremosa.
- El reposo es fundamental. Deja que descanse unos 5-10 minutos antes de servir; además de asentarse los sabores, podrás cortarla mucho mejor.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
- Cortar la patata demasiado gruesa. Puede quedar dura mientras que el resto de ingredientes ya están listos. Lo mejor es hacerlo en láminas o trozos finos de tamaño similar.
- Cocinar demasiado las verduras. Deben quedar tiernas, pero no completamente deshechas. Así conservarán mejor su textura después de pasar por el horno.
- Batir los huevos en exceso. No necesitas que aparezca espuma. Basta con batirlos hasta que clara y yema estén bien integradas.
- Llenar demasiado la sartén. Una frittata excesivamente gruesa necesitará mucho tiempo para cuajarse y puede terminar demasiado hecha por fuera antes de alcanzar el punto adecuado por dentro.
- Esperar a que esté completamente cuajada. Cuando el centro deja de moverse por completo, probablemente ya sea demasiado tarde. Recuerda que seguirá cocinándose unos minutos fuera del horno, con el calor que ha acumulado.
Cómo conservar y recalentar
Conservación
Puedes guardar la frittata en la nevera, dentro de un recipiente hermético, durante 2-3 días. También puedes prepararla con antelación y servirla templada o a temperatura ambiente.
Recalentado
Para disfrutarla caliente, utiliza el horno a baja temperatura durante unos minutos o caliéntala suavemente en una sartén tapada.
Evita temperaturas demasiado altas, especialmente en el microondas, porque pueden resecar el huevo y hacer que pierda su textura cremosa.
Dudas resueltas
¿Qué lleva la fritatta italiana?
La frittata italiana puede prepararse con una gran variedad de ingredientes. En Pazo de Vilane nos gusta elaborarla con huevos camperos, patata, cebolla, pimiento rojo, calabacín, tomate cherry, espinacas, albahaca y una combinación de queso de cabra y parmesano.
¿Qué diferencia hay entre una frittata y una tortilla?
La principal diferencia está en su preparación. La frittata suele comenzar en la sartén y terminar en el horno, donde los huevos cuajan alrededor de las verduras y otros ingredientes. La tortilla española, en cambio, se cocina normalmente por ambos lados en la sartén.
¿Se puede hacer una frittata sin horno?
Sí. Puedes cocinarla completamente en una sartén a fuego muy suave y tapada, aunque tendrás que controlar la temperatura para que el fondo no se haga demasiado antes de que cuaje el centro.
¿Se puede comer la frittata fría?
Sí. De hecho, es una de sus grandes ventajas. Puedes servirla templada, a temperatura ambiente o fría, por lo que resulta muy práctica para preparar con antelación.

